Durante muchos años,
una gran empresa multinacional estuvo cambiando de una agencia
de traducción a otra en busca de mejor calidad, coherencia
y fiabilidad de la traducción.
La búsqueda constante de nuevas
agencias suponía una importante pérdida de
tiempo para la empresa.
La utilización de diferentes
traductores daba como resultado traducciones de calidad
inconsistente entre la variedad de productos.
Surgían problemas por el precio
debido a los diferentes métodos de tarificación
que utilizaban las distintas agencias de traducción,
algunas de las cuales tenían costes "complementarios"
ocultos tras terminar el trabajo de traducción.
Las sucursales locales de la empresa
se quejaban de que estaban cansadas de tener que proporcionar
terminología y demás material de referencia
a cada traductor nuevo. También había quejas
por los procesos insuficientes de revisión.
El cambio en los proveedores de traducciones
había impedido que se desarrollara una relación
entre los directores de proyecto de la empresa y de las
agencias.
La falta de experiencia del cliente
en cuanto a la gestión de impresión multilingüe
provocó unos costes desorbitados de impresión.
Al cambiar a
Omnilingua Limited la empresa consiguió:
un mejor control y gestión de los
proyectos de traducción,
ahorros netos en gastos administrativos,
gracias a la utilización de la última
tecnología del lenguaje, una garantía de calidad
y traducciones especializadas que incluían procesos
minuciosos de revisión,
una persona de contacto en Omnilingua que
conociera la empresa, sus criterios de calidad, sus productos
y sus necesidades de traducción,
un esquema más claro d los costes
totales de la traducción,
descuentos por volumen a medio y largo plazo,
una imagen corporativa que se mantenía
en toda la gama de productos y
asesoramiento en la gestión de composición
e impresión: se cambió el método de
impresión del cliente, con lo que se consiguió
una reducción del 40 % en los gastos de impresión.